lunes, 17 de febrero de 2020


Resultado de imagen de el grito cuadro

Acerca de los Miedos

Carlos Daniel De Luise Saurré

Se habla mucho de los miedos, esa sensación que nos paraliza o nos moviliza a realizar acciones que no queremos, el miedo, tan antiguo como la humanidad y ligado al hombre para bien o para mal. 

Todos tenemos miedo, y el miedo está ligado a actos elementales como a las más complejas abstracciones, el miedo como herramienta de supervivencia a cumplido su función de preservarnos , ese miedo que dispara respuestas de lucha o huida y que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, pero ¿Qué pasa cuando el miedo no parte del exterior ,si no que nace en la mente del individuo?, esto se explica porque estos miedos son cogniciones, elementales o complejas pero siempre parten de la interpretación ante una determinada situación, un ejemplo de ello sería el estar caminando por una calle solitaria de apariencia peligrosa, esto nos producirá miedo al interpretar que puede tratarse de un lugar donde pululan delincuentes y eventualmente ser víctimas de un crimen, a medida que avancemos ese miedo se hará más intenso y si nos topamos con alguien del lugar que nos dé un poco de confianza podremos indagar, por ejemplo una vendedora, un repartidor etc. Y al preguntarle por el lugar si nos dice que es un lugar tranquilo el miedo desaparecerá y si por el contrario confirma que es un lugar peligroso, nuestro miedo aumentará, todo esto sin que haya sucedido nada malo, solo el pensar en lo que pudo pasar fue suficiente para alimentar y sostener el miedo hasta que otro pensamiento lo extinga.

Pero volviendo a la pregunta ¿Qué pasa cuando el miedo no parte del exterior, si no que nace en la mente del individuo? No hay calle solitaria, no hay peligro inminente, no hay factor externo que evidencie la presencia de situaciones que puedan dañar al individuo y sin embargo se siente miedo, ese miedo que puede nacer en el sillón de una confortable sala, o en un lugar paradisiaco, un miedo que paraliza que nace de oscuros pensamientos y de falsas interpretaciones de la realidad que nos rodea, ese miedo que no tiene un sustento material pero que cuenta con una mayor fuerza la fuerza del pensamiento.

Un claro ejemplo es el antiguo cuento de Juan sin miedo, para los que no lo conocen es la historia de un muchacho que era incapaz de sentir miedo, a causa de esto era capaz de enfrentarse a los más aterradores monstruos y fantasmas sin una pisca de temor hasta que se enamora de una joven y al retornar de sus aventuras en su búsqueda encuentra que está postrada en cama, gravemente enferma y la posibilidad de su muerte y perderla es lo que lo hace conocer el miedo, aunque la joven se recuperó y vivieron felices como en la mayoría de los cuentos, el solo pensamiento de la posible pérdida de su amada fue suficiente para que experimente la sensación de miedo, recuérdese siempre que el verdadero valiente no es aquel que no siente miedo, si no que a pesar del miedo que siente se enfrenta a lo desconocido, aquel que no siente miedo no es un valiente si no un insensato.

Los miedos pueden ser paralizantes o motivadores, el miedo puede llevar a una persona a la inactividad total , y por el contrario el miedo puede lograr que la persona haga cosas que jamás imagino que podía hacer, mucho se ha discutido en relación a si el miedo es un motivador, ya que la palabra motivación ha adquirido una connotación positiva y el miedo no ajusta mucho con esa interpretación, sin embargo desde el punto de vista etimológico la palabra motivación deriva de “motivare” que significa movimiento, acción y el miedo sí que muchas veces hace moverse a las personas, recuérdese de la reacción de huida o pelea, ambas son motivadas por el miedo, son acciones tan elementales que son compartidas con los animales y representan un importante mecanismo de supervivencia.

Los miedos tan antiguos, tan paralizantes, tan motivadores pueden ser una amenaza o convertirse en oportunidades, el domar a la fiera y disminuir poco a poco la intensidad de los miedos, puede convertirse en una efectiva manera de aprovechar algo que inevitablemente nos acompañara por el resto de nuestras vidas.

Carlos De Luise Saurré
17/02/2020

1 comentario: